VALENTINO:
La despedida de uno de los grandes de la moda pueso el broche de oro al gran espectáculo de la Alta Costura. Hicieron falta algo más de setenta salidas previas antes de que en el desfile de despedida de Valentino, en la Alta Costura de París, pudiera verse cualquier atisbo del “rojo Valentino”. El pasado 23 de enero el diseñador se despedía de las pasarelas por todo lo alto, como era de esperar, tras 45 años de oficio. En una auténtica oda a la mujer, a la elegancia y al chic atemporal, Valentino nos dio una auténtica lección magistral del savoir faire del auténtico couturier. No faltaron lazos, ni flores, ni abriguitos de cuello chimenea. Y todo ello con el sello de Philip Treacy en los sombreros y las pamelas. Un desfile de vestidos rojo concluyó el día más emotivo en el Museo Rodin de París.
DIOR:
Bordados opulentos y formas caprichosas abrieron el telón de la Alta Costura de París en el habitual despliegue de medios de la casa Dior. En las portadas de la prensa francesa se respiraba un contraste evidente:la crisis financiera creciente en EE.UU. y la bolsa cayendo en picado. Pero al otro lado del Atlántico, París se rinde ante el exceso en un contexto de apertura hacia nuevos mercados del lujo como el ruso, responsable directo de que las cifras de la firma aumentaran un 35% en 2007. Un despliegue de sedas con remisniscencias de los lienzos de Gustav klimt dieron paso a un nuevo erotismo con referencias a Poiret y a la indumentaria oriental.
CHANEL:
Obsesionada por el aspecto práctico de la moda, Coco Chanel logró con este parámetro de tintes burgueses convertir el estilo Chanel en intemporal. Una máxima que el Kaiser parece no haber olvidado y que dejó patente con el despliegue de bailarinas planas que lucieron sus más de cincuenta salidas en la semana de la Alta Costura. La maison derrochó aires renovados en un ejercicio de rejuvenecimiento meditado, lleno de frescura y bordados metálicos. El juego de formas y dimensiones predominó sobre la pasarela sin olvidar el romanticismo, que culminó en los minivestidos concha, de milimétricos drapeados y tonos rosados. Sobre el decorado del Grand Palais de París, la silueta de una chaqueta fue leit motiv con el que Lagerfeld rindió homenaje a uno de los iconos más evidentes de la historia de la moda.
LACROIX:
Suntuosas formas de linterna , trapecios y tulipanes desfilaron al unísono sobre el detalle sorpresa de unas medias en degradé. Recurrentes referencias a la cultura de folclore, sedas, lazos y opulentos bordados dieron paso a una colección con historia en la que el encaje dio de sí y marcó el ritmo de las salidas en los interiores del Centro Pompidou. La Alta Costura de Christian Lacroix exprimió volúmenes recuperados de décadas anteriores sobre la base de la exhuberancia rococó del siglo XVIII. Y todo ello con aires de celuloide parisino de los cincuenta. Sin duda, una mezcla explosiva que marca la esencia histórica de una firma que cumple veinte años de éxito.
GAULTIER:
Cascadas de pailletes recorrieron los cuerpos asirenados en la Alta Costura de Jean Paul Gaultier. Lánguidas muselinas de seda marina y un toque de tul completaron las continuas referencias al universo marino. La imaginación del couturier se plasmó en vestidos a base de escamas de crêpe recortadas que definían con ligereza las siluetas acuáticas. Los cristales de Swarovski o las sandalias de Manolo Blahnik fueron dos de sus mejores aliados en un derroche de colores nude, metálicos y crudos. La modelo Coco Rocha clausuró el desfile envuelta en las formas de una sirena reinventada por el universo Gaultier, que bien recordaron a los “pechos atómicos” que lució Madonna en su gira Blonde Ambition. O sus clásicas medias tatuadas, esta vez con motivos marinos, que recordaron igualmente a la etapa creativa del diseñador en los noventa. Todo ello con la grandiosidad de un instante irrepetible.
ARMANI PRIVÉ:
Un desfile en el que reinó la geometría y donde los estampados, los volúmenes y hasta los accesorios sucumbieron, sin abusar, a la estética plástica del art decó. Y todo ello sobre los parámetros de la Costura clásica de Giorgio Armani, en su versión más exclusiva. La Alta Costura de la firma italiana optó por bordados plastificados, otros a base de cristales de Swarovski y también metálicos, todos ellos aplicados sobre múltiples capas de organza de generosos volúmenes. Así, hasta un total de 52 salidas en las que reinaron las propuestas para la noche: minivestidos ajustados o faldas tulipán combinadas con chaquetas cortas que acentúan la cintura femenina. Una vez más, el diseñador reunió a un suculento listado de celebrities, encabezadas por Sofia Loren o la española Eugenia Silva, que no defraudaron con sus total looks fieles a Giorgio y que conformaron uno de los front rows más solicitados de la Alta Costura de París.





